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By dikaiosine at 2012-08-25

2007/12/08

Los preparativos - Introducción

Cuando uno va a irse a vivir a otro país por un tiempo mayor que tres meses -especialmente cuando es al otro lado del mundo- tiene mucho trabajo que realizar antes de que el viaje se concretice. No es sólo la preparación psicológica, que suele ser el menor problema en esta fase. Y digo esto por cuanto como uno no sabe qué le espera en el lugar a dónde va a ir, se mantiene en una suerte de "inconciencia" al respecto. Lo digo por todos los trámites que hay que hacer y todo el dinero que hay que invertir en el camino.

Quien haya viajado al extranjero -o conozca alguien que lo haya hecho- sabrá que una de las primeras cosas que se necesitan es un pasaporte. Ahí se plasman las visas o los permisos para entrar y permanecer en un país. No sería tanto el hecho de que cuesta un poco más de usd 40, sino que el trámite puede insumir dos o tres meses. ¡Ojo! No es que uno tarde ese tiempo en sacarlo, ya que esto lleva unas tres horas. Sino lo que tarda en ir y volver a la ciudad capital que es donde, en definitiva, le ponen todos los sellos y firmas que le permiten a uno salir del propio país y entrar en otros y viceversa. Porque ya sabemos que, como reza el dicho: "Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires".

Si encima uno se va a ir a un país donde no se habla castellano, y le llega la carta de invitación en inglés, hay que hacerla traducir por un traductor matriculado (usd 20), y después llevar la traducción al Colegio de Traductores para que certifiquen la firma (usd 6 más). En estas pequeñas cosas podemos advertir que, definitivamente, hemos heredado la burocracia de los Borbones.

Pero eso no termina allí. Si uno está trabajando, tiene que sacar licencia para que cuando regrese siga teniendo con qué mantenerse. Y esta parte es especialmente difícil, por cuanto -uno no sabe muy bien por qué- los trámites siempre se complican. Así que un consejo: jamás, pero JAMÁS dejes el pedido de licencia para último momento.

Por eso, cuando alguien me dice que me voy a ir por unos cuantos meses y que la pasaré genial, yo le digo «Eso lo dices porque no sabes todo lo que hay que hacer en el camino». Los preparativos antes de viajar se asemejan a una mudanza: es una de las actividades más agotadoras y distresantes que hay. Puedes preguntar, entonces, por qué me iré de todas formas. Y yo te respondo: simplemente porque ¡es genial! Aunque esto suene contradictorio.