Según el artículo “¿Cuáles son las iglesias más grandes del mundo?” (http://www.dci.org.uk/espanol/grandes.htm), esta es la lista de las veinte principales, teniendo en cuenta la cantidad de asistentes y no la de afiliaciones, que es mucho mayor. Las iglesias más grandes del mundo son:
1. Yoido Full Gospel Church, Seoul, Korea (253,000) 2. Works and Mission Baptists Church, Abidjan, Ivory Coast (150,000) 3. Yotabeche Methodist P. Church, Santiago, Chile (150,000) 4. Mision Carismatica Internacional, Bogota, Colombia (150,000) 5. Deeper Life Bible Church, Lagos, Nigeria (120,000) 6. Elim Church, San Salvador, El Salvador (117,000) 7. Nambu Full Gospel, Seoul, Korea (110,000) 8. AOG Grace and Truth, Kyanggi-do, Korea (105,000) 9. Kum Ran Methodist, Seoul, Korea (80,000) 10. Vision de Futuro, Santa Fe, Argentina (70,000) 11. Ondas del Luz, Buenos Aires, Argentina (70,000) 12. Young Nak Presbyterian Church, S. Korea (60,000) 13. Winners Chapel, Ota, Nigeria (50,000) 14. Yesu Darbar, Allahabad Agricultural Institute, India (40,000-80,000) 15. Soong Eui Methodist, Inchon, Korea (47,000) 16. Ministeria La Cosecha, San Pedro Sula, Honduras (35,000) 17. Chattisgarh/Madhya Pradesh House Church Network, India (30,000)
No sólo han crecido las iglesias cristianas en Corea, sino que en Seúl se encuentran algunas de las más grandes del mundo.
Días pasado tuve la oportunidad de visitar la más grande del mundo: Yoido Full Gospel Church. Fue fundada el 18 de mayo de 1958 por David Yonggi Cho y su suegra Choi Ja-shil, ambos pastores.
Yoido Full Gospel Church
El templo es muy grande y –según Wikipedia– tiene capacidad para 12.000 personas, y si se incluyen los edificios anexos, esta cifra se elevaría a 26.000. Todavía no he corroborado el dato por otras vías, pero aunque fuera la mitad de eso, ya impresionaría a cualquiera. El templo tiene forma circular, y dos plantas principales. Pero como los bancos están en forma de anfiteatro, cada planta tiene varios metros de altura.
La ceremonia que presencié fue particular porque se retiraban del servicio activo unos cincuenta pastores, se nombraban un centenar de nuevos y unos doscientos diáconos y diaconisas. Sin embargo, quedó en clara evidencia de que el culto que celebran es evangélico pentecostal, ya que los fieles cantan y aplauden canciones con mucho ritmo.
El coro -de ciento veinticinco personas, a la derecha del púlpito– acompañaba a dos tenores y una soprano, que interpretaron algunas canciones, mientras el director de orquesta dirigía a ésta, ubicada delante del coro.
Como llegué sobre la hora, el lugar estaba más que lleno. Así que me mandaron al segundo piso, en donde alcancé a divisar el cartel “For Foreigners”, que suelen ser lugares reservados en las iglesias para extranjeros, provistos de aparatos para interpretación simultánea. Por supuesto que también estaba todo lleno, pero me acomodé en un lugar desde donde pude seguir la ceremonia.
Provista del aparato, pude seguir lo que sucedía con interpretación simultánea, especialmente el sermón. En otros canales había interpretación en chino y en japonés. Incluso la letra de las canciones eran traducidas, aunque el volumen de toda la gente cantando era tan alto que no podía escucharlas bien.
Como el lugar es tan grande, fue difícil saca fotografías que detallaran lo que estaba sucediendo, razón por la cual opté por tomarlas directamente de las pantallas gigantes.
Una de las cuestiones que llamó más mi atención es el hecho de que tal cantidad de personas se movieran ordenadamente. Esto fue gracias a la gran cantidad de servidores que van indicando hacia donde uno debe dirigirse. Y la gente sigue las instrucciones sin chistar.
Cuando terminó la ceremonia, salimos del recinto por un lugar diferente respecto a por donde habíamos entrado. Lo hicimos por unos corredores anchos y con rampas –que corrían en forma de espiral– que nos condujeron hacia una salida en uno de los costados del templo. Toda la ceremonia duró alrededor de una hora y media.
Para más información: • Página oficial de la iglesia: http://spanish.fgtv.com, o en inglés: http://english.fgtv.com • Wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Yoido_Full_Gospel_Church
Choi Joon-Sik, in his book called Understanding Koreans and Their Culture, says that some people think Korea is like a market of religions. Nevertheless, in Korea there would be only a few hundreds of them, which would never exceed those that exist in The United States or in Japan. But the author adds that which makes the religious Korean field so unique, it is that religions have entered both from West and from East and they keep a balance of power. This would be a phenomenon of only a few countries. Choi Joon-Sik adds that it is very difficult to find another country where all the religions can coexist like they do in Korea. In this article, I talk about some of my impressions on the Catholic Church and the Presbyterian Church I have visited.
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Cuando miro por mi ventana, puedo distinguir claramente tres torres de Iglesias: una católica, cruzando la calle, y dos más que se ven mucho mejor de noche. ¿Cuál es el motivo? Simplemente porque, a la noche, la cruz de lo alto está iluminada con luces de neón rojo. Sí, de tal forma, que uno puede divisar rápidamente en dónde hay una Iglesia.
Bueno, en realidad, uno puede divisar varias Iglesias en una pequeña área. He llegado a contar una Iglesia cada tres cuadras. Y no estoy exagerando. Algunos dicen que se pueden encontrar más de una en una misma cuadra y hasta en un mismo edificio. Es un espectáculo en sí mismo contar las cruces que se ven cuando paso por el Arco de la Independencia, en Seodaemun-gu, cuando vuelvo de la Universidad a la noche. Hasta ahora, he visto ocho al cruzar el puente.
Choi Joon-Sik, en su libro Understanding Koreans and Their Culture, comenta que algunos han llegado a decir que Corea es como un mercado de religiones. Sin embargo, en Corea sólo habría unos cientos de ellas, lo que nunca superaría las que hay en Estados Unidos o en Japón. Pero el autor agrega que, lo que hace tan único el campo religioso coreano, es que se han introducido religiones tanto de occidente como de oriente que mantienen un balance de poder. Esto sería un fenómeno visto sólo en pocos países. A esto agrega que es muy difícil encontrar otro país en donde todas las religiones puedan coexistir, como lo hacen en Corea.
El cristianismo creció a pasos agigantados en la República de Corea, especialmente, durante los últimos treinta años. Y tanto la Iglesia Católica como la Iglesia Protestante (Presbiteriana, Metodista, Pentecostal), tienen un lugar importante en Seúl. Los autores coinciden en que éste es un fenómeno propiamente coreano, si bien difieren en la causa de este gran crecimiento.
Algunos piensan que se debe a que el cristianismo tiene algún punto en común con el Shamanismo –la religión antigua coreana, y que aún hoy supervive– y otros piensan que, en realidad, el cristianismo vino a ocupar el lugar dejado por el Confucianismo y el Budismo, especialmente desde comienzos del siglo XX.
Lo primero que me llamó la atención de la profesión religiosa de los seulitas que viven en el mismo barrio que yo, es la responsabilidad con la que profesan su fe. Ya había visto, a través de internet, templos enormes, con capacidad para varios miles de personas (Este templo está en la zona de Yeouido, pero todavía no lo conozco). Pero ver a las personas asistir al templo –sea católico o protestante– no es algo que se pueda apreciar suficientemente vía internet.
La parroquia que está frente del edificio donde vivo tiene el templo en el segundo piso (es decir, el primer piso para nosotros). Abajo funcionan todas las dependencias. En esta disposición ya es diferente a lo que estamos acostumbrados en Córdoba, salvo alguna que otra excepción. La Primera Iglesia Presbiteriana Saemoonan, a pasos de Gwanhwamun Station, Línea 5, también tiene el templo en el primer piso.
Parroquia Católica (Catholic Church)
Primera Iglesia Presbiteriana Saemoonan (Saemoonan Presbyterian Church)
El templo de la parroquia es enorme, como todo en Seúl. Hay varios horarios de misa durante la semana, repletos de gente. La mayoría de los fieles llega sobre la hora, pero casi nadie llega tarde. Yo llegué tarde la primera vez –porque no tenía idea de los horarios– y me miraron como diciendo “Está muy desubicada por querer entrar 15 minutos después de empezada la misa”.
Interior de la Parroquia Católica (Inside the Catholic Church)
Todos los fieles de la parroquia son muy ordenados y, sobre todo, muy respetuosos. Generalmente, no hay gente conversando (aunque a alguno que otro, le suena el teléfono). Pero no parece ser lo común. Las mujeres usan mantilla (¡Como nuestras abuelas!), siguiendo la costumbre norteamericana, según dicen. Por otra parte, hay una gran cantidad de personas que ayudan en la misa. Están los miembros del coro, que cantan como los ángeles, los que leen las lecturas o las oraciones al finalizar la misa y los monaguillos. Todos ellos visten túnicas, con o sin escapularios, y las mujeres llevan mantilla.
También hay un grupo de personas que ayudan, pero sin túnica. Afuera de la parroquia están los hombres que organizan el estacionamiento. En la entrada están quienes saludan y entregan los folletos de la misa del día, y arriba, antes de entrar al templo, suele haber señoras que también dan la bienvenida. Éstas suelen vestir Hanbok, la ropa tradicional coreana, algunos días de celebraciones especiales. Y dependiendo de la hora de la misa, hay religiosas ayudando también.
Hasta acá, todo más o menos parecido a las costumbres católicas. Ahora bien, lo que me llamó la atención desde el primer momento, no fue sólo la pantalla gigante que baja desde el techo cuando se pasa algún video (porque, a veces, la prédica incluye videos de obras misioneras) y del cañón multimedia, sino la forma en que se organizan en ciertas etapas de la liturgia.
Tanto en el momento de la ofrenda como en el de la comunión, van pasando, en orden, fila por fila, de manera que no hay ni amontonamientos, ni gente que quede para último momento. Los que están sentados primero, pasan primero, y así sucesivamente. Lo mismo sucede en la eucaristía. Otra cosa que me llamó la atención, es que ¡todos los feligreses cantan, y cantan bien! (y es que a los coreanos les gusta mucho cantar). Está bien: es cierto que el cancionero trae el pentagrama con las notas de las canciones (al estilo de los himnarios protestantes). Pero hasta los hombres cantan, y muy bien. Y yo… bueno, sigo la letra, y me animo a cantar las canciones. Claro, canto bajito para que no se note.
Interior del templo de la Primera Iglesia Presbiteriana Saemoonan (Inside Saemoonan Presbyterian Church)
La Primera Iglesia Presbiteriana Saemoonan cuenta con coros de setenta personas cada uno: uno de hombres, otro de mujeres y otro de jóvenes. Los miembros de los tres coros visten túnicas. Aquí también todos los feligreses cantan, y llama la atención la cantidad de hombres que asisten al servicio religioso. El himnario viene incluido en las Biblias que están sólo en coreano. Las versiones bilingües coreano-inglés no tienen himnario, así que hay que tomar prestada una Biblia antes de ingresar al templo, si la intención es seguir los cantos. En la siguiente foto, el coro masculino vestido de gala, en la semana de los festejos del aniversario de la República de Corea.
Coro masculino, posando para las fotos (Male Choir)
También uno puede retirar el folleto del día, con el detalle de las canciones que se cantará, y la lectura bíblica correspondiente. Si uno no entiende coreano, puede encontrar en la página de internet de la Iglesia la prédica principal del día domingo, traducida al inglés, al chino, al japonés y al vietnamita. Próximamente se reinaugurará el servicio en inglés. --------------------------
[Actualizado, miércoles 27 de agosto de 2008] En concordancia con lo que dice Choi Joon-Sik, hoy las cuatro órdenes budistas de Corea -Jogye, Cheontae, Taego y Gwaneum- han organizado una marcha en protesta contra la administración del gobierno actual, porque consideran que el Budismo es discriminado con respecto al Cristianismo. La concentración será en la Plaza de Seúl a las 14 hs, y se calcula que unas 200.000 personas asistirán a la convocatoria. De la Plaza de Seúl se trasladarán al Templo Jogye (Jogye-sa) por Sejong-no hacia Jonggak.
Uno de los motivos de la protesta es que en la información del sistem de transporte de junio y una información de turismo, han omitido la ubicación de templos budistas. El gobierno ha dicho que se va a reunir con los máximos representantes religiosos para pedir disculpas, ya que no es la intención del gobierno hacer nada que dañe la unidad nacional.
Según datos oficiales, el 22,8% de la población es budista, el 18,3% son cristianos protestantes Protestants y el 11% son cristianos católicos. (Fuente: http://www.koreatimes.co.kr/www/news/nation/2008/08/117_30005.html)
La avenida Ujeongungno –entre Yulgongno, donde está el Palacio Gyeongbokgung, y Jongno, donde está la Torre Jongno– es la calle cultural budista. Ahí es donde está el Templo Jogyesa, donde estuve el sábado pasado.
Cuando estaba preparando la visita al templo, leí en algún lugar, que era conveniente tener el propio uniforme antes de realizar una visita a un templo. Por ese motivo, salí a caminar buscando las cosas que podrían hacerme falta. Así es como me enteré de cuánto costaban las cosas. Y, obviamente, terminé por no comprar nada.
Si uno quisiera tener un equipo básico de budista –para llamarlo de alguna manera– tendría que comprar los siguientes elementos:
1. Chaqueta y pantalón: w70,000 el más barato de color gris, hasta w120,000 de mejor calidad y en colores pasteles. Afortunadamente, no había talle para mí. 2. Sombrero de paja: ya lo tenía, y me costó sólo w2,000 en el Mercado Dongdaemun. Así que no sé cuánto cuesta en esta calle. 3. Bolso o mochila de tela gris, gruesa: entre w60,000 y w80,000. 4. Anillo: desde w5,000, los de cobre revestidos de aluminio, hasta w20,000 los de acero. 5. Colgante con Buda dorado: w12,000. 6. Pulsera de cuentas, como las que armamos el otro día: desde w5,000. 7. Pantallas para la luz de una habitación, con imagen de Buda: w4,000. 8. Adhesivos para pegar en el marco de la puerta con bendiciones: w1,500 (lo más barato que había).
Como puede apreciarse, sale caro ser budista. Por supuesto que, todo en esa zona está sobrevaluado, puesto que es una de las zonas turísticas por excelencia. Acá no hay rebaja que valga. Aunque uno diga que es caro, el vendedor no se inmuta. Diferente actitud respecto de los de Dongdaemun.
Por lo tanto, para todos aquellos que quieran acercarse al Budismo en Seúl y no tengan suficiente dinero en la billetera, tengan en cuenta que, después de todo, el hábito no hace al monje y que, lo que cuenta más que nada, es la experiencia espiritual.
El Budismo ha sido un refugio espiritual para los coreanos durante 1700 años. Hoy en día, al momento de hablar sobre la religión de los coreanos, algunos opinan que un 35% de la población es cristiana –divididos entre protestantes y católicos– y un 30% es budista. Esto quiere decir que, de cada tres coreanos que uno cruza en la calle, uno es budista. Por ese motivo, aprender sobre la cultura de este pueblo implica acercarse también a esta religión, aunque uno sea cristiano.
Dos amigas y yo pasamos parte del día de hoy en el Templo Jogye-sa, en pleno centro de Seúl. Este templo es representativo de la Orden Jogye del Budismo Coreano. Fue establecido cerca del lugar en donde está actualmente en 1910, e inicialmente se llamó Gakhwang-sa. En 1937, los monjes movieron el templo, y lo reconstruyeron en su actual locación. Al mismo tiempo, el nombre fue cambiado a Taego-sa. Finalmente, en 1954, se le dio el actual nombre de Jogye-sa, y hoy por hoy, es el templo principal del primer distrito regional de la Orden Jogye, la más grande orden budista de Corea.
Great Hero Hall, Templo Jogye-sa
Desde 2002, este templo tiene dos programas para experimentar la vida allí, dirigidos a los extranjeros que quieran participar (Para más información, pueden visitar el siguiente WebSite: http://eng.jogyesa.org). No es el único que ofrece este servicio. Hay otros templos en distintos lugares de la República de Corea, en donde uno puede ir dos o tres días a vivir con los monjes. Pero como es muy sacrificado para una occidental y cristiana como yo, opté por una jornada, e invité a mis amigas.
El programa consistió en diferentes actividades desde las 10 hs hasta las 16 hs aproximadamente. Yo ya había estado en el templo un jueves a la tarde, cuando me fui a inscribir (la inscripción se puede hacer por internet, pero tuve problemas y no pude hacerlo por esa vía). Ese día había poca gente, y estaba todo muy tranquilo. Pero hoy fue un día de ceremonia especial, por lo que el lugar estaba repleto de gente, con mucho turista dando vuelta también.
Nueve personas participamos de la experiencia en el día de hoy. Una vez que nos reunimos, nos dirigimos a un salón de unos 5 x 10 m, que se encuentra a un costado del salón principal llamado Great Hero Hall. Antes de ingresar nos quitamos el calzado. Una vez en el interior del salón, se nos indicó que debíamos cambiar nuestras ropas por un uniforme como el que usan los monjes, pero de color amarillo: pantalón muy ancho y cómodo para sentarse en el piso, con elástico en la cintura, y tiras para atar a la altura de los tobillos, y una chaqueta mangas largas cruzada al frente. También había remeras celestes.
Vestidas con uniforme
Una vez vestidos, nos paramos en dos filas enfrentadas, con un almohadón a nuestros pies, y una instructora nos explicó las reglas de etiqueta básica a tener en cuenta cuando llegara el monje que iba a estar con nosotros. Como no podía ser de otra manera, debíamos hacer una reverancia inicial para saludar, inclinándonos hasta dejar el cuerpo, aproximadamente, en ángulo de 90º (Hay que recordar, que en las culturas orientales, mientras más importante es la persona, la reverencia es más pronunciada). Después de esto, teníamos que postrarnos colocando la frente sobre el piso, las palmas primeramente sobre el piso y luego mirando hacia arriba, los pies cruzados, y levantarse, para volverse a postrarse. Tres veces en total. Cuando el monje entró –un señor mayor de rostro muy amable– hicimos lo recientemente aprendido, hasta que el monje nos invitó a sentarnos.
Sentados
La idea de este primer encuentro era presentarnos, en un plazo que llevó no más de cuarenta y cinco minutos, algunos elementos básicos del Budismo. El monje comenzó a hablar, preguntando de qué país era cada uno, y acerca de si sabíamos de dónde veníamos antes de haber nacido del vientre de nuestra madre. Y mientras tanto, comenzó a preparar el té. Él hablaba, y la instructora traducía lo que él decía. Y él seguía preparando el té. El monje hablaba, pero también interactuaba con nosotros, preguntándonos diferentes cosas con muy buen humor. Sirvió el té, un par de ayudantes nos distribuyeron las tazas, y el monje nos explicó cómo tomar el té. Esto fue un poco diferente a lo que yo había aprendido la semana pasada en la actividad cultural, ya que la taza había que llevarla a la boca con ambas manos.
Una vez que bebimos el té, el monje nos invitó a sentarnos más cerca de él, para tomar otra taza de té. Una vez que hubo terminado con las preguntas más cercanas a planteos metafísicos –desde el punto de vista filosófico– también trató temas acerca de la armonía y la salud del cuerpo y la mente, el autoconocimiento, el desapego de todas las cosas mundanas y otros puntos básicos del Budismo. Pero siempre volvía sobre la pregunta inicial acerca de si sabíamos de dónde veníamos antes de haber nacido. A esto, él agregó en reiteradas ocasiones, no saberlo. Algo así como el “sólo sé que no sé nada” de Sócrates. Una forma de afirmar la permanente búsqueda, y la necesidad de que esa búsqueda sea una actividad individual. Una vez concluida esta introducción, se retiró del salón. Algunos participantes hicieron preguntas a la instructora, y luego nos dirigimos a almorzar comida vegetariana –vegetales y arroz– en los que reconocimos la base del Bibimbap.
Cuando regresamos del almuerzo, aprendimos a hacer pulseras con cuentas para orar. Pero no fue cuestión simplemente de ir pasando un elástico por cada una de las cuentas de madera de sándalo escritas con caracteres chinos, como se ve en la imagen. Había que postrarse previamente, colocar una cuenta en el elástico, levantarme, y volverse a postrar. Lo íbamos a hacer quince veces. De más está decir que después de la quinta vez, me quedé arrodillada, y sólo me postraba y ensartaba cuentas. Los demás del grupo, unos verdaderos valientes. Se postraron las quince veces.
La instructora nos comentó que algunos monjes realizan entre cien y trescientas postraciones durante sus oraciones. Que este ejercicio sirve para sacar las impurezas del cuerpo a través de la transpiración, y de los puntos de energía situados en la frente, codos, rodillas, pies. Y es por eso que los monjes y monjas budistas tienen muy buena piel. Algo debe haber de cierto en eso porque, aunque estábamos con aire acondicionado, transpiré bastante. Y eso que sólo hice el 30% del ejercicio.
Pulsera de cuentas de madera y llavero con inscripciones de caracteres de chino antiguo
La siguiente actividad fue hacer flores de loto de papel. Una hora y media estuvimos armando los pétalos y pegándolos. Una actividad muy entretenida para todos quienes disfrutamos totalmente de este tipo de actividades. Nos dieron papeles de varios colores, entre los que pudimos elegir. Cada uno armó su propia flor, según su combinación particular de colores favoritos. Todas las flores quedaron muy hermosas. Lo mejor fue que nos las pudimos llevar. Una vez que terminamos con las manualidades, nos regalaron un llavero con inscripciones en caracteres chinos antiguos –como puede verse en la foto anterior– nos cambiamos nuevamente de ropa, y salimos para hacer una visita guiada por el templo.
Pabellón de la Campana
Pagoda Stupa de siete pisos
Visitamos el pabellón donde está la campana, rodeamos la Pagoda Stupa de siete pisos, miramos el interior del salón principal que contiene imágenes de tres Budas, y nos contaron la historia de la vida de Buda. Eso quedó documentado en las dos partes del video Vida de Buda. Todavía había mucha gente en el salón, razón por la cual, creo yo, no pudimos ingresar. Pero como yo había estado allí hacía unos quince días atrás, tuve la oportunidad de que una señora muy amable me invitara a entrar, me explicara algunas cosas sobre las imágenes de Buda, y me permitiera sacar fotos. De cerca, los Budas son más impresionantes que de lejos –como los vimos hoy– y eso que no son tan grandes.
Los tres Budas, en el Great Hero Hall
Oraciones
Después de estas explicaciones, nos retiramos, guardando las normas de la etiqueta del Budismo, es decir, juntando las manos a la altura del pecho, y haciendo una reverencia mirando hacia el templo, en señal de respeto.