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By dikaiosine at 2012-08-25
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2008/10/23

El fenómeno de las iglesias cristianas en Seúl II: Yoido Full Gospel Church (Seoul Christian Churches Phenomenon II: Yoido Full Gospel Church)

Según el artículo “¿Cuáles son las iglesias más grandes del mundo?” (http://www.dci.org.uk/espanol/grandes.htm), esta es la lista de las veinte principales, teniendo en cuenta la cantidad de asistentes y no la de afiliaciones, que es mucho mayor. Las iglesias más grandes del mundo son:

1. Yoido Full Gospel Church, Seoul, Korea (253,000)
2. Works and Mission Baptists Church, Abidjan, Ivory Coast (150,000)
3. Yotabeche Methodist P. Church, Santiago, Chile (150,000)
4. Mision Carismatica Internacional, Bogota, Colombia (150,000)
5. Deeper Life Bible Church, Lagos, Nigeria (120,000)
6. Elim Church, San Salvador, El Salvador (117,000)
7. Nambu Full Gospel, Seoul, Korea (110,000)
8. AOG Grace and Truth, Kyanggi-do, Korea (105,000)
9. Kum Ran Methodist, Seoul, Korea (80,000)
10. Vision de Futuro, Santa Fe, Argentina (70,000)
11. Ondas del Luz, Buenos Aires, Argentina (70,000)
12. Young Nak Presbyterian Church, S. Korea (60,000)
13. Winners Chapel, Ota, Nigeria (50,000)
14. Yesu Darbar, Allahabad Agricultural Institute, India (40,000-80,000)
15. Soong Eui Methodist, Inchon, Korea (47,000)
16. Ministeria La Cosecha, San Pedro Sula, Honduras (35,000)
17. Chattisgarh/Madhya Pradesh House Church Network, India (30,000)

No sólo han crecido las iglesias cristianas en Corea, sino que en Seúl se encuentran algunas de las más grandes del mundo.

Días pasado tuve la oportunidad de visitar la más grande del mundo: Yoido Full Gospel Church. Fue fundada el 18 de mayo de 1958 por David Yonggi Cho y su suegra Choi Ja-shil, ambos pastores.

Yoido Full Gospel Church





El templo es muy grande y –según Wikipedia–
tiene capacidad para 12.000 personas, y si se incluyen los edificios anexos, esta cifra se elevaría a 26.000. Todavía no he corroborado el dato por otras vías, pero aunque fuera la mitad de eso, ya impresionaría a cualquiera. El templo tiene forma circular, y dos plantas principales. Pero como los bancos están en forma de anfiteatro, cada planta tiene varios metros de altura.






La ceremonia que presencié fue particular porque se retiraban del servicio activo unos cincuenta pastores, se nombraban un centenar de nuevos y unos doscientos diáconos y diaconisas. Sin embargo, quedó en clara evidencia de que el culto que celebran es evangélico pentecostal, ya que los fieles cantan y aplauden canciones con mucho ritmo.

El coro -de ciento veinticinco personas, a la derecha del púlpito– acompañaba a dos tenores y una soprano, que interpretaron algunas canciones, mientras el director de orquesta dirigía a ésta, ubicada delante del coro.



Como llegué sobre la hora, el lugar estaba más que lleno. Así que me mandaron al segundo piso, en donde alcancé a divisar el cartel “For Foreigners”, que suelen ser lugares reservados en las iglesias para extranjeros, provistos de aparatos para interpretación simultánea. Por supuesto que también estaba todo lleno, pero me acomodé en un lugar desde donde pude seguir la ceremonia.

Provista del aparato, pude seguir lo que sucedía con interpretación simultánea, especialmente el sermón. En otros canales había interpretación en chino y en japonés. Incluso la letra de las canciones eran traducidas, aunque el volumen de toda la gente cantando era tan alto que no podía escucharlas bien.

Como el lugar es tan grande, fue difícil saca fotografías que detallaran lo que estaba sucediendo, razón por la cual opté por tomarlas directamente de las pantallas gigantes.




Una de las cuestiones que llamó más mi atención es el hecho de que tal cantidad de personas se movieran ordenadamente. Esto fue gracias a la gran cantidad de servidores que van indicando hacia donde uno debe dirigirse. Y la gente sigue las instrucciones sin chistar.

Cuando terminó la ceremonia, salimos del recinto por un lugar diferente respecto a por donde habíamos entrado. Lo hicimos por unos corredores anchos y con rampas –que corrían en forma de espiral– que nos condujeron hacia una salida en uno de los costados del templo. Toda la ceremonia duró alrededor de una hora y media.

Para más información:
• Página oficial de la iglesia: http://spanish.fgtv.com, o en inglés: http://english.fgtv.com
• Wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Yoido_Full_Gospel_Church

2008/06/28

Un día con Buda

El Budismo ha sido un refugio espiritual para los coreanos durante 1700 años. Hoy en día, al momento de hablar sobre la religión de los coreanos, algunos opinan que un 35% de la población es cristiana –divididos entre protestantes y católicos– y un 30% es budista. Esto quiere decir que, de cada tres coreanos que uno cruza en la calle, uno es budista. Por ese motivo, aprender sobre la cultura de este pueblo implica acercarse también a esta religión, aunque uno sea cristiano.

Dos amigas y yo pasamos parte del día de hoy en el Templo Jogye-sa, en pleno centro de Seúl. Este templo es representativo de la Orden Jogye del Budismo Coreano. Fue establecido cerca del lugar en donde está actualmente en 1910, e inicialmente se llamó Gakhwang-sa. En 1937, los monjes movieron el templo, y lo reconstruyeron en su actual locación. Al mismo tiempo, el nombre fue cambiado a Taego-sa. Finalmente, en 1954, se le dio el actual nombre de Jogye-sa, y hoy por hoy, es el templo principal del primer distrito regional de la Orden Jogye, la más grande orden budista de Corea.

Great Hero Hall, Templo Jogye-sa



Desde 2002, este templo tiene dos programas para experimentar la vida allí, dirigidos a los extranjeros que quieran participar (Para más información, pueden visitar el siguiente WebSite: http://eng.jogyesa.org). No es el único que ofrece este servicio. Hay otros templos en distintos lugares de la República de Corea, en donde uno puede ir dos o tres días a vivir con los monjes. Pero como es muy sacrificado para una occidental y cristiana como yo, opté por una jornada, e invité a mis amigas.

El programa consistió en diferentes actividades desde las 10 hs hasta las 16 hs aproximadamente. Yo ya había estado en el templo un jueves a la tarde, cuando me fui a inscribir (la inscripción se puede hacer por internet, pero tuve problemas y no pude hacerlo por esa vía). Ese día había poca gente, y estaba todo muy tranquilo. Pero hoy fue un día de ceremonia especial, por lo que el lugar estaba repleto de gente, con mucho turista dando vuelta también.

Nueve personas participamos de la experiencia en el día de hoy. Una vez que nos reunimos, nos dirigimos a un salón de unos 5 x 10 m, que se encuentra a un costado del salón principal llamado Great Hero Hall. Antes de ingresar nos quitamos el calzado. Una vez en el interior del salón, se nos indicó que debíamos cambiar nuestras ropas por un uniforme como el que usan los monjes, pero de color amarillo: pantalón muy ancho y cómodo para sentarse en el piso, con elástico en la cintura, y tiras para atar a la altura de los tobillos, y una chaqueta mangas largas cruzada al frente. También había remeras celestes.

Vestidas con uniforme



Una vez vestidos, nos paramos en dos filas enfrentadas, con un almohadón a nuestros pies, y una instructora nos explicó las reglas de etiqueta básica a tener en cuenta cuando llegara el monje que iba a estar con nosotros. Como no podía ser de otra manera, debíamos hacer una reverancia inicial para saludar, inclinándonos hasta dejar el cuerpo, aproximadamente, en ángulo de 90º (Hay que recordar, que en las culturas orientales, mientras más importante es la persona, la reverencia es más pronunciada). Después de esto, teníamos que postrarnos colocando la frente sobre el piso, las palmas primeramente sobre el piso y luego mirando hacia arriba, los pies cruzados, y levantarse, para volverse a postrarse. Tres veces en total. Cuando el monje entró –un señor mayor de rostro muy amable– hicimos lo recientemente aprendido, hasta que el monje nos invitó a sentarnos.

Sentados



La idea de este primer encuentro era presentarnos, en un plazo que llevó no más de cuarenta y cinco minutos, algunos elementos básicos del Budismo. El monje comenzó a hablar, preguntando de qué país era cada uno, y acerca de si sabíamos de dónde veníamos antes de haber nacido del vientre de nuestra madre. Y mientras tanto, comenzó a preparar el té. Él hablaba, y la instructora traducía lo que él decía. Y él seguía preparando el té. El monje hablaba, pero también interactuaba con nosotros, preguntándonos diferentes cosas con muy buen humor. Sirvió el té, un par de ayudantes nos distribuyeron las tazas, y el monje nos explicó cómo tomar el té. Esto fue un poco diferente a lo que yo había aprendido la semana pasada en la actividad cultural, ya que la taza había que llevarla a la boca con ambas manos.

Una vez que bebimos el té, el monje nos invitó a sentarnos más cerca de él, para tomar otra taza de té. Una vez que hubo terminado con las preguntas más cercanas a planteos metafísicos –desde el punto de vista filosófico– también trató temas acerca de la armonía y la salud del cuerpo y la mente, el autoconocimiento, el desapego de todas las cosas mundanas y otros puntos básicos del Budismo. Pero siempre volvía sobre la pregunta inicial acerca de si sabíamos de dónde veníamos antes de haber nacido. A esto, él agregó en reiteradas ocasiones, no saberlo. Algo así como el “sólo sé que no sé nada” de Sócrates. Una forma de afirmar la permanente búsqueda, y la necesidad de que esa búsqueda sea una actividad individual. Una vez concluida esta introducción, se retiró del salón. Algunos participantes hicieron preguntas a la instructora, y luego nos dirigimos a almorzar comida vegetariana –vegetales y arroz– en los que reconocimos la base del Bibimbap.

Cuando regresamos del almuerzo, aprendimos a hacer pulseras con cuentas para orar. Pero no fue cuestión simplemente de ir pasando un elástico por cada una de las cuentas de madera de sándalo escritas con caracteres chinos, como se ve en la imagen. Había que postrarse previamente, colocar una cuenta en el elástico, levantarme, y volverse a postrar. Lo íbamos a hacer quince veces. De más está decir que después de la quinta vez, me quedé arrodillada, y sólo me postraba y ensartaba cuentas. Los demás del grupo, unos verdaderos valientes. Se postraron las quince veces.

La instructora nos comentó que algunos monjes realizan entre cien y trescientas postraciones durante sus oraciones. Que este ejercicio sirve para sacar las impurezas del cuerpo a través de la transpiración, y de los puntos de energía situados en la frente, codos, rodillas, pies. Y es por eso que los monjes y monjas budistas tienen muy buena piel. Algo debe haber de cierto en eso porque, aunque estábamos con aire acondicionado, transpiré bastante. Y eso que sólo hice el 30% del ejercicio.

Pulsera de cuentas de madera y llavero con inscripciones de caracteres de chino antiguo



La siguiente actividad fue hacer flores de loto de papel. Una hora y media estuvimos armando los pétalos y pegándolos. Una actividad muy entretenida para todos quienes disfrutamos totalmente de este tipo de actividades. Nos dieron papeles de varios colores, entre los que pudimos elegir. Cada uno armó su propia flor, según su combinación particular de colores favoritos. Todas las flores quedaron muy hermosas. Lo mejor fue que nos las pudimos llevar. Una vez que terminamos con las manualidades, nos regalaron un llavero con inscripciones en caracteres chinos antiguos –como puede verse en la foto anterior– nos cambiamos nuevamente de ropa, y salimos para hacer una visita guiada por el templo.

Pabellón de la Campana



Pagoda Stupa de siete pisos



Visitamos el pabellón donde está la campana, rodeamos la Pagoda Stupa de siete pisos, miramos el interior del salón principal que contiene imágenes de tres Budas, y nos contaron la historia de la vida de Buda. Eso quedó documentado en las dos partes del video Vida de Buda. Todavía había mucha gente en el salón, razón por la cual, creo yo, no pudimos ingresar. Pero como yo había estado allí hacía unos quince días atrás, tuve la oportunidad de que una señora muy amable me invitara a entrar, me explicara algunas cosas sobre las imágenes de Buda, y me permitiera sacar fotos. De cerca, los Budas son más impresionantes que de lejos –como los vimos hoy– y eso que no son tan grandes.

Los tres Budas, en el Great Hero Hall



Oraciones



Después de estas explicaciones, nos retiramos, guardando las normas de la etiqueta del Budismo, es decir, juntando las manos a la altura del pecho, y haciendo una reverencia mirando hacia el templo, en señal de respeto.

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