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El Janggu es un instrumento de percusión típico coreano. Es “un tambor con forma de reloj de arena, usado prácticamente en cada género de música coreana. Es retratado en los murales antiguos de reino Goguryeo y también en campanas en los templos budistas del reino de Silla. A veces lo llaman seyogo, que quiere decir el tambor de cintura delgada. Son usados diferentes tamaños para los distintos tipos de música. Principalmente es usado en piezas instrumentales para producir ritmos resistentes y complejos, y también para acompañar canciones tradicionales, pungmul nori y música shamánica.” (http://www.ncktpa.go.kr/html/jsp/eng_2006/d00_gugak/d20_ins_pre_view.jsp?gugak_id=216)

En el National Center for Korean Traditional Performing Arts –que funciona en un gran predio dedicado a las artes– hay un programa de enseñanza de música tradicional coreana para extranjeros, prácticamente gratis. El programa incluye diferentes actividades, y uno puede asistir a solo una por semestre, que consta de doce clases:
• Janggu
• Gayageum (Cítara de doce cuerdas)
• Danso (Pequeña flauta vertical)
• Samulnori (Género musical que integra percusión y danza)





El primer día nos recibió official del programa, Lee Baewon, quien nos presentó la agenda de las actividades, las facilidades del lugar y las respectivas aulas. El lugar fue el auditorio del Umyeon-dang (pequeño teatro) del Centro Nacional. El último día de clase se lleva a cabo la presentación de lo que se ha aprendido durante el semestre en este lugar, con los amigos y familiares de los estudiantes como espectadores.


Ya en el aula, el profesor Im Young-Nam y una traductora se hicieron cargo de la clase. Fue muy divertido, aun a consta de los ansiosos de siempre, que seguían golpeando el Janggu mientras el profesor todavía hablaba, y no dejaban escuchar las instrucciones. Aprendimos la correcta forma de colocar el tambor, y de tomar los palillos con el que se golpea (lo que no quiere decir que lo hayamos logrado en la primera clase). También cómo hay que mover los brazos y la cabeza (no sé es más difícil de esto).




Tocar este instrumento es un gran ejercicio sobre todo, para los brazos. Al comienzo hubo “cero” coordinación por parte de los estudiantes, a pesar de que intentábamos seguir al profesor imitando sus acciones. Él pasó varias veces entre nosotros corrigiendo posturas, formas de golpear, etc. Pero a medida que avanzamos en la clase, empezamos a escucharnos los unos a los otros para que los sonidos fueran parejos.


Al final de la clase, logramos tocar la primera pieza llamada “Hwee Mol-ee”. Por supuesto, que lentamente (ni punto de comparación con la velocidad a la que la tocó el profesor). Así que, aunque después de la primera clase uno puede cambiar de instrumento o pedir que le devuelvan el dinero si no le gustó la clase, creo que todos nos encontraremos nuevamente la semana próxima.
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